Los 30.000 invitan a militar

Antes que ellos desaparecieran su presencia se hacía sentir, en cada barrio, en cada fabrica, luchando primero para conseguir derechos, después para mantenerlos y más tarde para que no se los robara un estado genocida. A pesar de su martirio en los campos de concentración pagados por los grupos económicos que hoy nos gobiernan, ellos siguen militando. Cada desaparecido arrojado al mar o fusilado en cada esquina, en cada parada, no dice “sean revolucionarios como nosotros, entréguense a la causa, que es digna”. Alguien me dijo “nosotros no vamos a ver la revolución quizás la vean nuestros hijos y nietos” Quizás tenga razón no lo sé, tal vez mis nietos vean el apocalipsis, nunca se sabe, porque depende de nosotros y los que faltan por venir a esta tierra. Cuando ellos militaban durante la opresión militar ya en tiempos de la libertadora, pasaron muchas cosas, la más importante: los héroes, los mejores, los más inteligentes, los que pensaban terminaron muertos. Pero cuando hablamos de muerte no sabemos cómo definirla porque es física.

Te digo aunque no seas militante, aunque no estés en una básica o no tengas un centro cultural, lo que sea, vos sos tu propio bunker. Salí, hacé lo que te gusta y si otro se suma mejor, entonces será más estructural, mas orgánico mas real. Ellos, los desaparecidos, le hablan a todos, al ama de casa, a la señora de la limpieza, al obrero, al político, a todos y dan el ejemplo, podrían estar descansado, podrían estar disfrutando de su vida eterna, pero ellos están en la tierra misma, mirándonos a todos y diciéndonos: “no se queden con la tv prendida todo el tiempo salgan, ocupen espacios. Ellos nos convocaron a la marcha, nos hicieron salir a todos, hasta salieron los que, por alguna razón, esperaban algo que no llegaba o pensaban que Macri simplemente no iba hacer “más daño del que ya hizo”. Los 30.000 compañeros nos dicen:”Hagan volantes creativos, comuniquen, conéctense con otros para hacer cosas.” la militancia es generar conciencia, charlar con el que no se conoce, movilizarse con otros, leer; llenar de cultura, cada cuadra, cada barrio. Y eso es entregarse.

Cuando voy a una convocatoria de la “asociación madres de plaza de mayo” veo esa pertenencia y ellas mismas que te dicen este es tu lugar también, llevalo como bandera. Uno las acompaña pero también se acompaña a sí mismo. Sentís que otro, un compañero, un desaparecido, está al lado tuyo cuando estás atribulada, afligida, triste, andá a la marcha de las madres y te vas renovar. Esas viejas chiquitas te van a dar energía, ante ellas una se siente avergonzada, porque aunque seamos jóvenes el espíritu de las madres es más fuerte. Los 30.000 te enseñan a tener la energía de un niño, a jugar con los tuyos, con tus hijos con los de otros, te enseñan a conmoverte con la poesía, la música, el arte. Las ideas no mueren y las banderas no se bajan mientras estés con ellas y sus hijos desaparecidos que están custodiando, mientras descansan con DIOS los tenemos acá mismo.

Ellos también aplauden y se alegran cundo pasan cosas lindas en nuestro país.

Ahora les pido a los 30.000 ayúdennos otra vez porque nos quieren sacar todo, Ayúdennos porque no sabemos a quién más recurrir.

 

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